Por qué soy católico

Reflexión sincera:

Muchas veces escuchamos críticas hacia la Iglesia Católica.
Y seamos sinceros: algunas duelen. Porque sabemos que dentro de nuestra Iglesia existieron y siguen existiendo errores, pecados y escándalos.

Pero eso no debería sorprendernos demasiado. La Iglesia está formada por seres humanos. Y donde hay seres humanos, habrá fragilidad, errores y pecado.

Pero también sería injusto ignorar que dentro de esta misma Iglesia existieron —y siguen existiendo— miles de personas santas, humildes y silenciosas que entregan toda su vida por amor a Dios y al prójimo. Personas que dejan todo por Cristo: Misioneros. Mártires. Religiosas. Sacerdotes. Familias enteras que viven su fe con autenticidad. Y millones de católicos comunes que intentan amar a Dios cada día, aun con sus luchas y debilidades.

Por eso, cuando alguien comienza a dudar de su pertenencia a la Iglesia Católica, o cuando es cuestionado por otros y no encuentra respuestas claras, el primer error es centrarnos en los comportamientos humanos, descartando los hechos históricos que si bien no nos dan una respuesta clara a los errores de nuestra iglesia, sí nos GRITAN LO QUE NO debemos hacer.

Te invito a hacer una pausa y analizar el tema desde un lugar más sereno y objetivo. Aquí no buscamos confrontar con nadie, ni atacar a hermanos de otras denominaciones cristianas. Al contrario. La intención de esta reflexión es simplemente ayudar a los católicos que tienen dudas a mirar la historia con calma, lógica y honestidad.

Quiero reflexionar contigo sobre 4 aspectos muy simples que no hacen más que confirmar que Cristo nos sigue queriendo aquí, dentro de su iglesia, a pesar de nuestros tropiezos.

1) Jesús fundó una sóla iglesia

Jesús nunca habló de muchas iglesias. Al contrario. En un momento muy importante le dice a Pedro: “Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.”(Mateo 16:18). A veces nos pasa desapercibido que Jesús le estaba hablando a "Simón", y rebautizarlo con otro nombre (Pedro) tiene un significado especial en la Biblia, pues Dios sólo lo hace cuando le va a asignar una misión trascendental a alguien. Por si eso fuera poco, le dio explícitamente la llave de Reino de los Cielos !!!

Cristo siempre habló de una sola Iglesia, no dijo de la iglesia primitiva y de las 40 mil denominaciones que surgirán luego. 

Y en este punto cabe una pregunta: Si luego de más de 2000 años, la iglesia fundada por Cristo continúa en pié, fiel a su promesa de quedarse con nosotros hasta el fin de los tiempos ¿por qué motivo lógico yo debería decir que no es la iglesia verdadera? y adicionalmente, ¿por qué debería unirme a una iglesia diferente, fundada por una persona (no por Cristo), 1500 años más tarde, sin historia, sin persecución, y sin autoridad recibida de nadie para ostentarse la verdad?... Si el motivo es, por errores humanos, pues no deberíamos haber aceptado ni siquiera a los primeros discípulos que abandonaron al mismo Cristo en el momento de su crucifixión...

Quizás Cristo, aun viendo nuestras debilidades humanas, nuestros errores y pecados, sigue queriéndonos dentro de la Iglesia que Él mismo fundó. No porque seamos perfectos. Sino precisamente porque necesitamos su gracia, sus sacramentos y su guía.

2) Jesús pidió UNIDAD

Antes de su pasión y muerte, Jesús hizo una oración profundamente conmovedora que la podemos encontrar en todo el capítulo 17 del evangelio de San Juan, que es denominada la "oración sacerdotal", y es donde Jesús le pide al Padre las cosas más importantes que desea: “Que todos sean uno.”(Juan 17:21). 

Cristo deseaba unidad entre sus discípulos. Por eso, cuando vemos tantas divisiones, tantas interpretaciones distintas y tantas comunidades separadas entre sí, tal vez vale la pena detenernos a reflexionar, que eso jamás puede venir de Dios, y si no viene de Dios, no hay un término medio, viene del maligno.

La oración de Jesús deja bien en claro que, aunque existan diferencias humanas dentro de la Iglesia, el deseo de Cristo sigue siendo el mismo: que permanezcamos unidos en su iglesia.

Permanecer en la Iglesia Católica no significa afirmar que todos sus miembros actuaron correctamente a lo largo de la historia. Significa confiar en que Dios sigue sosteniendo a su Iglesia aun en medio de las fragilidades humanas... hasta el fin de los tiempos.

3) Era necesaria una sucesión apostólica

Antes de ascender al cielo, Jesús reunió a sus discípulos - su iglesia - les dió una misión: "Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado", y les promete que "estará con ellos “hasta el fin del mundo”. (Mateo 28;19-20).

Eso nos lleva a una pregunta muy infantil: ¿Cómo podía continuar la misión de la Iglesia después de la muerte de los apóstoles? Porque Cristo fue claro: "yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo". Y no hace falta aclarar que Jesús sabía que los apóstoles, como todos los seres humanos, iban a morir.

La respuesta aparece en la sucesión apostólica. Cristo ya tenía claro que debía existir una sucesión, donde se vaya pasando de generación en generación, el poder recibido de Jesús, y no estamos hablando de un poder humano, sino de un poder y autoridad dada por acción del Espíritu Santo.

Desde los primeros siglos, los apóstoles transmitieron su misión y autoridad a otros obispos, y éstos a otros, generación tras generación. Así, la Iglesia Católica conserva una continuidad histórica ininterrumpida desde los tiempos de Pedro hasta nuestros días. Y si alguno lo cuestiona (porque hay muchos que lo hacen) déjame preguntarte, dónde hay sucesión apostólica fuera de la iglesia católica. Creer que esa sucesión se cortó es creer que Jesús se equivocó de plan...

Y precisamente la prueba de la protección y autoridad de Dios sobre su iglesia, es lo único que puede explicar la continuidad por más de 2000 años, con integrantes que cometieron errores muy grandes en su historia, en un mundo que siempre la atacó, con persecuciones, crisis, desviaciones, pecados internos y ataques externos, y frene a toda predicción humana, prevalece la protección divina hasta el día de hoy, y que seguirá hasta el fin de los tiempos, como lo prometió Jesús.

4) Los mismos apóstoles nos advirtieron

Los mismos apóstoles advirtieron que habría divisiones y confusión. Ellso sabían que con el tiempo aparecerían divisiones, doctrinas distintas y personas alejándose de la enseñanza original de Cristo.

San Pablo escribía: “Que no haya divisiones entre ustedes.”(1 Corintios 1:10). Y también advertía: “Llegará el tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina.” (2 Timoteo 4:3). 

Estas palabras no buscan condenar a nadie. Más bien buscan ser una invitación a permanecer atentos, humildes y firmes en la fe recibida.  El llamado de Cristo es siempre el de permanecer,
sanar, profundizar, comprender más y no abandonar apresuradamente aquello que Él mismo fundó. No dejarnos engañar por errores humanos dentro de la Iglesia, sino perseverar y aportar nuestros talentos en ella. Pues al fin de cuentas, estamos totalmente convencidos que Cristo sigue presente allí.


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